Te recomendamos que, antes de usarla por primera vez, curas la plancha para mantenerla en las mejores condiciones. Si no la curas, la comida se te pegará a la superficie y la plancha podría oxidarse.
El primer curado es lo más importante para que el aceite se adhiera bien a la superficie. Sigue estos pasos para asegurarte de que tu plancha se mantenga en perfecto estado.
- Limpia la superficie de la plancha para quitar cualquier resto de comida.
- Enciende la parrilla y ajusta la temperatura a 250 ˚F (121 ˚C). Déjala encendida unos 10-15 minutos hasta que la superficie de la parrilla esté caliente.
- Echa un chorrito de aceite de cocina en la plancha.
- Extiende el aceite de cocina por toda la superficie de la plancha con papel de cocina. Usa una espátula o guantes resistentes al calor para sujetar las hojas de papel de cocina dobladas. Asegúrate de cubrir toda la superficie de la plancha.
- Deja que la plancha se caliente hasta los 400˚F (204˚C). Empezará a salir humo cuando el aceite empiece a adherirse a la superficie de la plancha.
- Cuando se haya disipado el humo, repite los pasos 3 a 5 a 350˚F (177˚C).
El curado frecuente evita que se oxide. Te recomendamos que cures la plancha después de cada uso y cada limpieza. Si se oxida, límpiala con un cepillo de acero, aplícale manteca vegetal y caliéntala como se ha indicado anteriormente. Guarda la plancha en un lugar limpio y seco.